Rio+20 reaches its expectations

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EFE, Rio de Janeiro, Brazil

No habrá una Organización Mundial del MedioAmbiente, ni se crearán mecanismos para implementar las medidas hacia una economía verde. El modo en que se conseguirá la financiación queda difuminada en un conjunto de ideas que pasan desde fondos propios, ayudas institucionales, donaciones de los países y aporte privado. La creación de reservas marinas en aguas internacionales, que se preveía como el único resquicio para salvar la cumbre, tampoco se ha conseguido. El texto que recoge los acuerdos de Río+20 no ha conseguido reflejar ningún gran acuerdo. Con todo, representantes de la ONU y miembros de la delegación brasileña no dudan en calificar el acuerdo como un éxito. “Se trata de un texto muy equilibrado, ya que no cabía esperar acuerdos mejores”, señalaba Nikhil Chandravarkar, uno de los responsables de al ONU en la negociación.

A las 12:30 se aprobaba el texto que recoge los acuerdos de Río+20 y que deben guiar las actuaciones internacionales en materia de medio ambiente en los próximos años. Las expectativas de cara a la cumbre eran muy escasas y no se ha logrado avanzar en las negociaciones para evitar el fracaso.

El gran concepto de la cumbre, la economía verde, queda descafeinado al eliminarse la propuesta de crear un mecanismo que ayude a alcanzar la meta del desarrollo sostenible y que asesore a los países en desarrollo a conseguir acceso a fondos y tecnología. El siguiente párrafo muestra la propuesta inicial.

64. We support the creation of a capacity development mechanism for achieving sustainable development, including inter alia green economy in the context of sustainable development and poverty eradication. The mechanism would provide advice and support, in accordance with national circumstances and priorities, and assist developing countries in accessing available funds and technologies. We support utilizing international platforms and partnerships that enable interested countries and major groups to share policy options and best practices and assist developing countries, upon request, in accessing available funds and technologies. In this regard, we acknowledge the ongoing efforts to create and launch platforms, and we encourage relevant institutions, the UN system and stakeholders to join in these efforts on a voluntary basis.

Este párrafo queda sustituido por otro que reconoce “la importancia de unir financiación, tecnología, capacidades y necesidades nacionales para llevar a cabo políticas en materia de desarrollo sostenible, incluyendo la economía verde”. En este punto el texto se refiere a la necesidad de ofrecer información sobre buenas prácticas, ejemplos de economía verde y métodos de evaluación. 

El embajador de Brasil ante Naciones Unidas para Río+20, Luiz Alberto Figuereido, ha reconocido que no había acuerdo sobre qué significaba el concepto de economía verde y que es una buena noticia que se haya producido un acuerdo en esta materia.

El otro gran punto de la cumbre era la mejora de las instituciones que trabajan por el desarrollo sostenible. Una de las propuestas consistía en tomar como referencia el PNUMA (Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente) para crear una gran agencia internacional del medio ambiente al estilo de la Organización Mundial del Comercio o la Organización Mundial de la Salud. Este estatus permitiría a la agencia resultante acceder a mayor financiación, tener mayor capacidad de presión sobre los gobiernos y gozar de la representación de todos los países. Finalmente, se ha decidido “fortalecer y mejorar (upgrade en inglés)”el PNUMA para que tenga representación universal y dotar de una financiación más adecuada proveniente de los presupuestos de la ONU y de contribuciones voluntarias. Estas medidas deberán aprobarse mediante resolución en la 67 Asamblea General de la ONU.

Para el negociador de Brasil en Río+20, André Correa, “la mejor forma de proteger el medio ambiente es integrarlo de forma transversal en la economía y en el aspecto social y no aislarlo en una agencia única”.

El único punto que podía, al menos, salvar la imagen de Río+20 era la creación de reservas marinas en aguas internacionales para proteger la biodiversidad. Era un punto ambicioso, pues se pretendía proteger la biodiversidad y los recursos genéticos en alta mar. Esto chocaba con los intereses de empresas farmacéuticas que investigan en esas zonas, según el director general de Greenpeace, Daniel Mittler. Hasta ayer por la noche parecía que podía conseguirse un acuerdo, aunque la oposición de algunos países era muy fuerte. Finalmente, el texto rebaja mucho las ambiciones y se refiere de forma genérica a proteger la biodiversidad marina.  

Por otra parte, el punto más controvertido se centraba en la financiación. Las medidas aprobadas deben pagarse y cada vez escasea más el dinero. A pesar de que lo aprobado en Río+20 apenas necesita financiación, se ha acordado abrir la puerta al capital privado y buscar nuevas formas de financiación a través instituciones financieras. Extracto del artículo 260, donde se habla de financiación privada. 

260. We note that the aid architecture has significantly changed in the current decade. New aid providers and novel partnership approaches, which utilize new modalities of cooperation, have contributed to increasing the flow of resources. Further, the interplay of development assistance with private investment, trade and new development actors provides new opportunities for aid to leverage private resource flows. 

Quamrul Chowdhury, de la delegación de Bangladesh, miembro del G77, ha especificado que “la única forma de conseguir una transferencia tecnológica y financiera efectiva para los países en desarrollo es a través de financiación pública”.

Chandravarkar, uno de los respresentantes de la ONU en la negociación, ha explicado que no hay un compromiso sobre la financiación ya que “no se ha explicado como se va a hacer llegar”.

El texto ha quedado cerrado hoy a la espera de que mañana lleguen los jefes de Estado para firmar el acuerdo. En la rueda de prensa posterior al acuerdo, Figuereido ha reconocido que las negociaciones han sido duras y que “todas las delegaciones estaban frustradas, lo que indica que ha habido consenso”. Figuereido ha admitido que el texto podría haber sido mejor pero “es preferible que salga un texto criticable de Río +20 a que no haya ninguno”.