Los países no, las ciudades sí

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La Voz, Rio de Janeiro, Brazil

Río+20 no será recordada alegremente por el acuerdo firmado por los países en el marco de la ONU. Por más que los diplomáticos lo destaquen como un logro, el texto es un fracaso porque no fija metas concretas sobre cómo enfrentar la degradación del ambiente y ayudar a los países en desarrollo a luchar contra la pobreza. Pero los gobiernos subnacionales sí mostraron buenas iniciativas. Eso es lo que más distingue esta cumbre de la realizada en esta misma ciudad hace 20 años.

De hecho las megaciudades reunidas en el grupo C40 firmaron un acuerdo para evitar la emisión de 250 millones de toneladas de gases de efecto invernadero para 2020.

En comparación, significará una reducción anual de CO2 equivalente a la de Argentina y Portugal juntos. Aunque por fuera de la ONU, se trata del primer acuerdo global con metas concretas después del Protocolo de Kioto.

“Las ciudades han actuado, los gobiernos nacionales no”, dijo Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York y presidente del C40. Estas 59 metrópolis, entre ellas Buenos Aires, Río, Nueva York y Shangai, concentran 320 millones de personas y son responsables de la emisión del 12 por ciento de los gases de efecto invernadero.

Ramón Mestre le dijo a este diario que quiere sumar a Córdoba al grupo. Deberá avanzar en acciones concretas que hace tiempo que no se ven en la ciudad. En Río se mostraron todo tipo de ideas, desde promover el uso de la bicicleta hasta generar polos verdes con créditos y subsidios para incentivar a las industrias a producir con la menor huella ambiental posible. A nivel provincial, también se mostraron avances como los reflejados en la Cumbre Mundial de Regiones, de la que participó José Manuel de la Sota como presidente de la Organización Latinoamericana de Regiones Intermedias (Olagi). Pero la Provincia ha hecho poco para cuidar el ambiente. La ley de bosques no es lo suficientemente confiable. Tampoco promovió con fuerza la generación de energías limpias. Ni qué hablar de leyes y mediciones de contaminación. El estado de Río de Janeiro mide anualmente sus emisiones de carbono y tiene una ley que la obliga a reducirlas.

Río+20 parece haberles pasado la pelota a las ciudades y provincias. En el mundo, varios gobernantes han tomado nota. La historia cordobesa todavía está por escribirse.