Illegal fishing: a threat to the natural resources of Easter Island

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Mongabay.com, Easter Island, South Pacific

In addition to leaving their garbage, industrial fishing boats draw large amounts of fish, especially tuna, from near Easter Island waters, threatening the livelihood of the community.

  • The Chilean government recognizes that there is a management plan Marine Park, near Easter Island Motu Hiva Motiro.
  • The Rapa Nui community presented a comprehensive proposal for the whole area.
  • Plastic pollution sent to the island exceeds its sustainable management.

Pesca ilegal: una amenaza para los recursos naturales de la Isla de Pascua

Cuando era niño, Simón Pakarati pescaba con uno o dos anzuelos que constantemente quedaban atorados en las piedras a la orilla de la Isla de Pascua (Rapa Nui, como ellos llaman a la isla y a sí mismos) porque no tenía flotadores que impidieran que los señuelos se hundieran. Hasta que en la costa empezaron a aparecer algunos plásticos. “‘¡Oh bien!’ decía yo, ‘ahora ya tengo flotador’, amarraba los plásticos a la línea y no perdía mis anzuelos, pero después empecé a ver que estaba lleno de basura”. El plástico que un día le emocionó encontrar ahora es su enemigo. Simón y sus compañeros recolectan hasta ocho toneladas de plástico al día en un solo lado de la isla.

Más grande, Simón comenzó a pescar mar adentro. “A partir del año 2000 se nos empezó a perder el atún, que es la base de la pesca de la isla, entonces empezamos a sacar los pescados de la orilla para alimentar a nuestras familias, pero en menos de dos años nos acabamos todo”, dice, y recuerda preocupado que fue en ese momento cuando pensaron que los barcos que dejaban su basura estaban llevándose el atún de la zona.

Pescadores de Rapa Nui como Simón Pakarati tienen miedo de que grandes pesqueras se instalen en la isla y hagan uso del lugar solo por dinero, sin el correspondiente cuidado de la naturaleza. Foto de Pablo Hernández Mares.

La flota pesquera de Rapa Nui es artesanal. Son pequeñas embarcaciones con un promedio de siete metros (23 pies) de longitud, con una tripulación de una o dos personas que sacan los peces con las manos, uno a uno, contrario a los barcos que  atrapan toneladas de peces en sus redes, iluminados con grandes lámparas que los Rapa Nui divisan en el horizonte.

“Nosotros ayudamos al Gobierno chileno y a la comunidad de la Isla de Pascua a hacer un análisis de los barcos pesqueros de todo el mundo que se acercaban a sus aguas, pudimos desarrollar una tecnología para identificar a las embarcaciones ilegales y  hacer algo al respecto”, le dice a Mongabay Latam Seth Horstmeyer, director de Global Ocean Legacy, programa de The Pew Charitable Trusts y sus socios.

El atún es la especie más preciada por la pesquería ilegal. De acuerdo con Horstmeyer, esta actividad criminal es unnegocio global con ganancias de 23 mil 500 millones de dólares anuales. “Tenemos un software que puede monitorear por dónde van los botes, si se mueven lento y en zigzag probablemente están pescando, y si se supone que no deberían estar ahí entonces puedes enviar a la armada tras de ellos, o puedes esperar a que vayan a un puerto y detenerlos ahí, porque hay un acuerdo firmado por treinta naciones para identificar la pesquería ilegal”, puntualiza.

“A veces se acercan a unas 40 millas de la isla, nosotros podemos ver las embarcaciones desde la costa, son flotas pesqueras de China, España, Japón o Corea y muchas son ilegales porque no usan posicionamiento satelital”, detalla Simón Pakarati, quien ha aprendido a  identificar los anzuelos españoles o japoneses que quedan enganchados en los peces.

La propuesta de un área marina protegida


Durante la administración del ahora expresidente chileno Sebastián Piñera se creó el Parque Marino Motu Motiro Hiva, un área de 150 mil kilómetros cuadrados, donde está una serie de montes marinos con una gran biodiversidad, en un punto alejado de la Isla de Pascua pero que conforma el territorio ancestral Rapa Nui.

“El parque no tiene un plan de manejo. Ese acto administrativo impulsivo por parte del presidente generó efectivamente un conflicto con los Rapa Nui porque no se les preguntó, el Estado no les consultó y creó un área, algo que es resentido por ellos hasta el día de hoy”, le dijo a Mongabay Latam Diego Flores Arrate, Jefe del Departamento de Áreas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente chileno durante el Congreso Mundial de Conservación de la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés).

A partir de eso, más de 20 organizaciones de pescadores, recolectores, buzos, deportistas, agricultores, artesanos y conservacionistas realizaron una propuesta de conservación marina que presentaron al Gobierno chileno para tener un sistema que se acerque a la realidad y a la cosmovisión de la cultura Rapa Nui.

Se estima que esta comunidad ha poblado estas islas del Pacífico desde hace 800 años y es conocida mundialmente por las grandes figuras de piedra colocadas a la orilla de la isla denominadas moáis, que representan a sus ancestros.

 Las aguas alrededor de la Isla de Pascua albergan un próspero ecosistema. Foto de The Pew Charitable Trusts

“Creemos que es necesario crear una gran área marina protegida, que cumpla estándares internacionales, para que podamos recibir fondos del exterior para poder mantener y proteger nuestra isla”, afirma a Mongabay Latam Sebastián Yancovic Pakarati, director fundador de Conservación Marina de la Isla de Pascua.

“La propuesta está en la etapa de consulta indígena, es un texto que establece el funcionamiento de la isla y en el último capítulo habla de las áreas de conservación, donde ellos van a tener, si esto llega a ser ley algún día, el poder de decidir cómo quieren hacer la conservación, distinto a cómo lo hacen en el continente con parques marinos, sino con sus propias formas, con sus propios denominaciones Rapa Nui”, explica Flores Arrate.

 De aprobarse la propuesta, esta área marina protegida sería una de las más grandes de Sudamérica. Crédito de la imagen: The Pew Charitable Trusts

“Nosotros queremos no solamente trabajar esas áreas naturales protegidas sino aumentarlas, pero mantener un control por parte de la comunidad en una coadministración con el Estado, cada uno con distintas competencias pero nosotros sentados a la mesa y tomando decisiones”, insiste Yancovic Pakarati.

“Ese es el verdadero reto del manejo de la pesquería en siglo XXI, por ejemplo, en Hawái cuando esas áreas marinas se cierran y excluyen a los pescadores locales. ¿Quién va a tomar su lugar de vigilar si se acercan barcos pesqueros extranjeros? La guardia costera no tiene los recursos necesarios, eso les pasa a los Rapa Nui que ven las luces de los barcos a lo lejos pero ¿quién va a venir a ayudarlos y sacar esos botes de ahí?”, explica a Mongabay Latam Christopher Hawkins, del Consejo de Administración Pesquera Regional del Pacífico Occidental, que representa a Samoa Americana, Guam, Hawái y las Islas Marianas del Norte.

“Esperamos que un poco de tecnología venga a nuestro rescate con drones, satélites, hay incluso algunos botes marinos autónomos que tienen cámaras en la punta del mástil  y están navegando todas estas áreas detectando a través de videos y radares a los barcos que no se supondría que deberían estar pescando en esos lugares”, manifiesta Hawkins, quien enfatiza que fueron los  pueblos indígenas de las islas del Pacífico quienes en algunos casos desde hace tres o cuatro mil años tuvieron sistemas de pesca sustentable que ahora podrían volver a replicarse.

Una isla de plástico
“El tema de la contaminación por plástico es terrible en Rapa Nui, estamos en medio del Pacífico Sur, que concentra todo el plástico que flota desde Chile y Perú por un lado y Oceanía por el otro”, detalla Sebastián Yancovic Pakarati, quien cuenta cómo es común encontrar aves y peces muertos y con el estómago lleno de microplásticos.

Recientemente, la comunidad firmó un acuerdo con una aerolínea chilena para sacar basura de la isla con los vuelos que regresan al continente luego de dejar a los turistas que visitan el lugar.

“Cada día llegan a la Isla de Pascua barcos con contenedores para llevar los recursos necesarios, porque no hay suficientes en las islas; con la conservación puedes tener una comunidad más sustentable en la isla, si protegemos ciertas áreas y permitimos la reproducción de especies y su crecimiento habrá más oportunidad para que la Isla de Pascua y otras sean más autosustentables”, considera Seth Horstmeyer.

Organizaciones como The Pew Charitable Trusts impulsaron una moción que fue aprobada en el congreso de la IUCN paraproteger el 30 % del océano, debido a que en la actualidad solo el tres por ciento está protegido a nivel mundial.

 Un área protegida como un parque marino puede ayudar como herramienta de conservación para especies únicas en esos ecosistemas. Crédito de la imagen: The Pew Charitable Trusts

En este contexto, el próximo año, Chile será sede del Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas (IMPAC4 por sus siglas en inglés) que se realizará del 4 al 8 de setiembre en La Serena, una ciudad al norte de Santiago, frente al mar y cercana a áreas marinas protegidas. “Es una gran oportunidad para compartir experiencias, aprender el uno del otro y avanzar en la agenda política de creación de áreas marinas protegidas en Latinoamérica”, enfatiza Flores Arrate.

Los grandes barcos pesqueros siguen llegando y llevándose el atún de las aguas que rodean a la Isla de Pascua, las botellas de plástico se siguen acumulando en las playas de Rapa Nui, sin embargo, Simón y sus compañeros no pierden la esperanza de revertir esta situación y poder conservar limpio el lugar que ocuparon sus antepasados durante cientos de años en medio del Océano Pacífico.