Subnational governments in Mexico are looking for finance against deforestation

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Animal Politico, Paris, France

El cultivo y explotación sustentable del árbol de chicle, ha permitido la conservación de 1.3 millones de hectáreas de la selva maya. Foto: Chicza México

In the Yucatan's peninsula each year 80 thousand hectareas are lost to deforestation. Subnational governments have a plan to recover natural areas but they need finance and are already looking for it. 

Representantes de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, tres estados del sureste mexicano, están en la vigésimo primera Conferencia de las Partes (COP 21) de París, Francia en busca de financiamiento para combatir al cambio climático.

El objetivo es obtener recursos para replicar en la región actividades productivas sustentables, como la que actualmente realiza la empresa Chicza, formada por 56 cooperativas que se encargan de la producción y comercio de la goma de mascar tras el cultivo y explotación sustentable del árbol de chicle, lo que permite mantener los bosques tropicales de la selva maya del sureste mexicano sin necesidad de dañar el ecosistema.

“Los tres estados tenemos listo el Fondo Climático de la Península de Yucatán (FCPY) para poder llevar a cabo actividades de reforestación, restauración de nuestro espacio natural y para frenar la degradación de nuestra selva. Buscamos el financiamiento para generar empleos en la región a través de estas actividades económicas sustentables”, explica en entrevista en París, Rafael Muñoz, ministro de Medio Ambiente de Quintana Roo.

Los mexicanos quieren valerse de algún instrumento de financiamiento que pudiera surgir o ampliarse en la COP 21 de París, por lo que acudieron al Grupo de Trabajo de los Gobernadores sobre el Clima y Bosques (GCF, por sus siglas en inglés) para buscar recursos entre países desarrollados que estén apoyando proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático, asociaciones civiles o iniciativa privada.

Aunque han desarrollado un plan de combate al cambio climático desde hace cinco años —lo pactaron tras la COP 16 de Cancún de 2010— no existe un monto estimado para arrancar las operaciones de este Fondo Climático.

Pero uno de los objetivos es tener en la región un piloto de la herramienta REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques) para que el país pueda implementarla en el año 2020 y con ello cumplir con los compromisos de disminución de gases de efecto invernadero y de deforestación que México presentó ante la Convención de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático.

Poner en acción el piloto y mostrar que México está listo para el plan REDD+ internacional cuesta e implica desafíos, dice Sébastian Proust, de la Alianza México REDD+, otro de los impulsores en París del FCPY.

“México se fijó la meta de lograr cero deforestación para 2030 y para hacerlo esperamos que se aplique el marco REDD internacional. Para ello necesitamos cuatro elementos: una estrategia contra la deforestación; tener la instalación de salvaguardas (garantizar que las actividades no dañen la biodiversidad y respeten los derechos de las comunidades); tener herramientas para monitorear cómo disminuye la deforestación; y financiamiento. En la península de Yucatán ya tenemos los tres primeros y hoy en París estamos buscando el cuarto”.

Los estados de la península de Yucatán consideran que con los recursos de este Fondo podrán disminuir sus emisiones contaminantes y adaptarse al cambio climático; con lo que México estaría avanzando con sus compromisos ante la Convención.

“Con los recursos que consiga este Fondo estaremos listos para trabajar de la mano con la naturaleza, restaurar manglares, por ejemplo, permite adaptarte al cambio climático, son barreras naturales ante fenómenos naturales. Proteger la selva provee biodiversidad y es una barrera de protección ante vientos fuertes. Invertimos en la naturaleza y al mismo tiempo luchamos contra la deforestación. En la península de Yucatán por deforestación se emiten 5 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Si pasamos a cero deforestación, vamos a disminuir esas emisiones”, explicó Sébastian Proust.

Deforestación y ganadería

En la península de Yucatán se pierden cada año 80 mil hectáreas por deforestación. La principal causa es la ganadería, pues la actividad económica se lleva a cabo en potreros: grandes campos sólo con pasto que los pobladores “limpian” de árboles.

Con el Fondo Climático se busca tener recursos para transitar de esos campos a la ganadería silvopastoril, la crianza de ganado en combinación con árboles.

“Lo que cuesta es la transición, se necesita tener nuevas capacidades y tecnología”, dice Proust.

En la COP 21, además de las bases para implementar la herramienta REDD+, se negocia cómo garantizar transferencia de tecnología a países en vías de desarrollo y aumento de sus capacidades para adaptarse al cambio climático.

Según los cálculos hechos por los tres estados del sureste mexicano costará al menos 30 mil pesos —unos mil 700 dólares— transformar una hectárea de ganadería normal a un campo silvopastoril. En la región hay al menos cuatro millones de hectáreas dedicadas a la ganadería.

“El Fondo busca disminuir actividades que generan gases de efecto invernadero, modificar modelos agrícolas que resultan perjudiciales para el tema ambiental, contener el cambio de uso de suelo y promover la recuperación de áreas degradadas”, explicó en entrevista, Roberto Alcalá Ferráez, ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Campeche que también viajó a París para presentar la iniciativa.

Uno de los temas más importantes en la COP 21 vinculados al financiamiento es la transparencia: cómo harán los proyectos receptores de recursos para garantizar que éstos se usen en el combate al cambio climático.

Los secretarios estatales de Medio Ambiente dicen que para garantizar la transparencia se cuenta con la participación de la sociedad.

El proyecto del Fondo Climático para la Península de Yucatán es apoyado por la Alianza México REDD+ y The Nature Conservancy, que liderará el Consejo encargado de la operación de los recursos.

Desde el 8 de diciembre, Yucatán, Campeche y Quintana Roo esperan llenar este Fondo Climático y ser la primera región mexicana en llegar a la meta de cero deforestación antes del 2030.