The three challenges of Climate Negotiations

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Infobae, Paris

After the first week of negotiations at the United Nations climate talks, there much work left to do regarding three particular items of environmental, social and economical relevance around the world.

 

Lo que comenzó con un ansioso optimismo por parte de las autoridades y los líderes políticos el lunes pasado en la ceremonia de inauguración de la 21° edición de la Conferencia de las Partes (COP21) en París, Francia, ya tiene tintes de preocupación, debido a los escasos avances y las limitaciones que se presentan para lograr el objetivo final: alcanzar un acuerdo vinculante entre los países para hacer frente al cambio climático.

La popularmente conocida como "cumbre del clima" busca que las diferentes partes (o países) se comprometan de manera formal -a partir de un documento- a garantizar los intereses de todos.

No más de 2°

Uno de los grandes desafíos es el de lograr que el aumento de la temperatura de la superficie del planeta Tierra no supere los 2°C. Según los especialistas, un pico de 2 grados (3,6 grados Fahrenheit) sumergiría las tierras actualmente ocupadas por 280 millones de personas; mientras que un aumento de 4 grados (7,2 F) cubriría áreas donde viven más de 600 millones. Tal es el caso de algunas islas –como Tuvalu- que, debido al aumento del nivel del mar ya ven con preocupación la continuidad de la exisntencia de sus territorios.

Derechos Humanos

Luego de la presentación del primer borrador, el tema de los derechos humanos ingresó a la agenda. ¿De qué se trata? Cada impacto del cambio climático se vincula directa e indirectamente con los derechos de las personas. Esto se evidencia especialmente en los países más vulnerables, dado su contexto social y económico; e incluye la consideración de las comunidades locales.

En el caso de algunos países subdesarrollados o en vías de desarrollo, la mujer representa uno de los grupos más vulnerables a los efectos del cambio climático, con importantes consecuencias en su desarrollo económico y social. Pero también es necesario su reconocimiento y empoderamiento como un actor clave para los cambios de hábito y la puesta en acción al interior del hogar y la familia en pos de un estilo de vida más sustentable.

Detener la deforestación

Algunos países comenzaron a hacer sentir sus diferencias respecto de ciertos ejes temáticos del acuerdo de una manera bastante estricta, lo que dificultaría poder llegar a un acuerdo equitativo entre las partes. Tal es el caso de Nicaragua, país que aún no presentó sus contribuciones nacionales, y que no está de acuerdo con las condiciones ni los contenidos del proceso; incluso considera la posibilidad de su futuro fracaso. Desde el lado más "positivo", Alemania, Noruega y Reino Unido anunciaron que proveerán cinco mil millones de dólares en el período 2015-2020 con el objetivo de reducir la problemática de la deforestación, que afecta principalmente a los países de América Latina.

Lo que está por venir

La clave de la segunda semana en París radica en que los países puedan aunar sus diferencias sobre los distintos puntos del acuerdo a fin de que el mismo logre alcanzar la categoría de vinculante y cuente con el apoyo de todas las partes involucradas. Pero también se debe definir el objetivo del calentamiento global de la Tierra, considerando las diferencias entre los países y el estado de urgente vulnerabilidad de algunos.

Los otros dos puntos controversiales radican en, por un lado, el financiamiento que se le otorgará a los países en desarrollo para que puedan implementar políticas de mitigación y, especialmente, de adaptación para hacer frente al cambio climático. Por otro, las partes deberán encontrar consenso respecto de cuáles van a hacer los pasos inmediatos por realizar luego de la COP21, teniendo en cuenta que el acuerdo que se logre firmar, recién se aplicará a partir del 2020 y algunos enfatizan la importancia de que algunas acciones comiencen con anterioridad.

Los derechos humanos y su correcta inclusión en el acuerdo son una necesidad crucial. Pues, entre lenguaje técnico e intereses políticos, parece olvidarse que al final del largo día de negociaciones, en definitiva cuando se habla del cambio climático, en realidad se habla de las personas: aquellas responsables del impacto sobre el ambiente, pero también aquellas que tienen en sus manos la posibilidad (quizás la última) de revertir la situación.

Con la primera semana llegando a su fin, aún quedan seis días (que, considerando la historia de las conferencias, podría extenderse a más) para lograr la ambición que el acuerdo se merece o, más bien, que el planeta Tierra necesita.