Trump, una amenaza fuera (o dentro) del Acuerdo contra el cambio climático

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Animal Político, Marrakech, Morocco

Donald Trump would have a hard time if he tries to pull the US out of the Paris Agreement, as he has suggested before we would do. However, it might be even more harmful if the country stays and decides to sabotage the negotiations. 


Marrakech, Marruecos – Para los asistentes a la COP22 la victoria de Donald Trump fue una amenaza latente a los acuerdos para detener el calentamiento global. 

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, reconoció el pasado miércoles 9 de noviembre que no existe un plan B en caso de que Trump decida retirar a EU del Acuerdo de París, pero enfatizó que la unidad global contra el cambio climático, una vez pensada imposible, “se ha vuelto imparable”.

La excanciller mexicana Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la convención de Naciones Unidas contra el cambio climático (CMNUCC), descartó que exista un escenario de contención. “El hecho es que el Acuerdo de París ya entró en vigor (el 4 de noviembre pasado). Como convención tenemos un escenario y objetivos claros”, dijo.

Cambio climático, un invento

La aversión de la convención del clima hacia Trump viene de sus declaraciones contra el tema durante las campañas electorales.

En noviembre de 2012, escribió en su cuenta de Twitter que “el concepto del calentamiento global fue creado por y para los chinos, a fin de hacer las manufacturas estadounidenses no competitivas”. Tanto Bernie Sanders como Hillary Clinton citaron esto para golpear al entonces candidato republicano.

Trump lo negó tajante, pero casi cuatro años después, el tuit revivió y se convirtió en el más replicado durante el primer debate contra Clinton.

En octubre de 2015, Trump arremetió nuevamente durante las bajas temperaturas registradas al asegurar (de nuevo en Twitter) que en Nueva York hacía mucho frío y que le podía servir una “dosis grande y gorda de calentamiento global”.

“Tal vez los mexicanos paguen por un muro tan grande que mantenga fuera a inmigrantes ilegales, terroristas y cambio climático”, tuiteó entonces.

En cuanto al Acuerdo de París, alcanzado en diciembre pasado como resultado de un histórico consenso global y percibido en buena medida como legado político de Barack Obama, Trump aseguró en mayo pasado que, en caso de llegar a la presidencia, renegociaría sus términos.

“Estaré revisando eso muy, muy seriamente y, como mínimo, renegociaré esos acuerdos. Como máximo, podría hacer algo más”, aseguró en una entrevista con la agencia Reuters.

Trump puede, Trump no puede

Aunque lo repitió varias veces en campaña, renegociar el Acuerdo de París está fuera del alcance de Trump.

El documento ya fue firmado y ratificado por Estados Unidos a través de una acción ejecutiva de Barack Obama. Para salir de este instrumento, la administración Trump tendría que esperar tres años después de la entrada en vigor del acuerdo, es decir, hasta el 4 de noviembre de 2019, según el artículo 28 del Acuerdo de París.

Después de presentar una “denuncia” solicitando su salida del acuerdo, Estados Unidos debe esperar un año adicional para que la medida surta efecto, según las reglas del juego.

En otras palabras, aunque Trump lo intentara, no le alcanzaría el cuatrienio en la Casa Blanca para completar el procedimiento legal y retirar a EU del acuerdo. Esto se debe en buena medida a la previsión de los arquitectos del documento.

“Una de las mayores fortalezas del Acuerdo de París es que fue construido a tan aislado y cortoplacista revés político, incluso del segundo mayor emisor del mundo”, publicó el lunes el diario ECO, especializado en negociaciones climáticas, en un artículo titulado Acallar la Trump-eta.

Sin embargo, EU también puede abandonar por completo la convención climática, una ruta de solo un año que implicaría la salida automática del Acuerdo de París.

“Tampoco está claro cómo es que esto podría pasar, ya que la convención (CMNUCC), a diferencia del Acuerdo de París, fue ratificada por el Congreso”, dijo a Animal Político James Fahn, catedrático de la Universidad de California en Berkeley.

“Por lo tanto, los requisitos legales para nulificar las obligaciones estadounidenses en la convención serían mayores”, explicó Fahn.

Aunque hay muchas posibilidades para que EU deje el acuerdo, hay quien considera más grave la posibilidad de que la América de Trump permanezca en el acuerdo e invierta su tiempo en boicotearlo.

“La nueva delegación estadounidense podría dedicarse a impedir acuerdos en las negociaciones o solicitar revisiones exhaustivas, así que simplemente no sabemos qué pasará”, dijo a Animal Político el director de la organización ambientalista Climate Tracker.

Otra preocupación de los ambientalistas es que Trump incumpla con la donación de 3,000 millones (de los cuales solo ha donado 500 mdp) prometidos por EU para el Fondo Verde del Clima.

La meta de este instrumento, propuesta por la misma Hillary Clinton durante la COP de 2009 en Copenhague, es de 100,000 millones de dólares anuales a partir de 2020.

El enviado especial sobre clima de Estados Unidos, Jonathan Pershing, comentó que aun si EU ignora su compromiso de financiamiento, eso tendrá solo un “efecto marginal” en la meta de los 100,000 millones debido a que es más importante el dinero esperado del sector privado.

“No creo que un cambio de Estados Unidos vaya a alterar la trayectoria de desarrollo”, dijo Pershing.

El secretario de Estado, John Kerry, visitará Marrakech este miércoles y se espera que contribuya a silenciar la Trump-eta que ensordece las negociaciones.

 

Photo Credit: Flickr/Gage Skidmore