UN Climate Summit: the cost of no action is getting higher

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El Financiero, San Jose, Costa Rica

While the 195 countries that take part in the Climate Change Convention are negotiating a draft for a new global climate agreement in Lima, the costs of facing climate change are getting higher, especially for the Latin American region.

La XX Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), inicia este 7 de diciembre su segunda semana de negociaciones, la fase política, con miras a concertar el borrador del acuerdo climático que sustituya al  poco efectivo Protocolo de Kioto y que esta vez involucrará a los 195 países signatarios de la Convención.

Este acuerdo sería aprobado el próximo año en la cumbre de París para entrar en vigor en el 2020. Tanto países desarrollados como en vías de desarrollo deberán entregar las denominadas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (INDC, por sus siglas en inglés) con plazo a marzo del 2015, donde establecerán sus metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y adaptación al cambio climático.

Mientras tanto, el tiempo corre porque el calentamiento global, en vez de disminuir, va en aumento. Un informe lanzado en el marco de la COP 20 por el Banco Mundial, señala que a medida que el planeta siga calentándose, los fenómenos meteorológicos extremos se convertirán en “la nueva normalidad climática”.

El calentamiento actual del planeta, que es de 0,8 °C, podría llegar a los 2 °C y 4 °C por encima de los niveles preindustriales para incluso antes de finales del siglo, si no se actúa ya y de forma concertada.

Según el informe, ninguna acción de mitigación de emisiones de GEI que se haga hoy podrá evitar un aumento en la temperatura de por lo menos 1,5 °C para mediados de este siglo, debido a que estamos sufriendo las consecuencias de las emisiones generadas en décadas pasadas.

De acuerdo con el Banco Mundial, para el año 2050 y bajo un escenario de 4°C, las inundaciones costeras podrían generarle a la región de América Latina y el Caribe pérdidas por alrededor de $22.000 millones, entre daños en infraestructura y pérdidas por turismo.

 En la región, las olas de calor extremo, los patrones de lluvia cambiantes, la acidificación de los océanos, el aumento en el nivel del mar y los ciclones tropicales, afectarán los recursos costeros, el turismo, la salud, la seguridad alimentaria e hídrica.

 En el caso de Costa Rica, según datos de la Comisión Económica  para América Latina (CEPAL), la temperatura promedio podría aumentar 4 grados en el 2100 respecto al promedio de 1950 al 2000 y en el mismo periodo la precipitación disminuiría un promedio de 45 mm, afectando grandemente a actividades como la agricultura y la producción hidroeléctrica.

Un estudio realizado por en el marco de un convenio entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Ministerio de Planificación y Política Económica (MIDEPLAN), estimó en 710 millones de dólares el impacto económico que causaron los fenómenos hidrometeorológicos en Costa Rica solamente entre los años 2005 y 2011.

Apoyo a países en desarrollo

Es por eso que un tema clave en la COP es también la discusión de la forma de operación del Fondo Verde para el Clima (FVC), creado como mecanismo financiero de la Convención en 2011 para apoyar a los países en desarrollo en la reducción de sus emisiones y la adaptación a los impactos del cambio climático.

La meta del fondo es recaudar $100.000 millones anuales para el 2020 y actualmente su contenido es de $9.300 millones. Sin embargo, un informe lanzado el 5 de diciembre por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que aun cuando se disminuyan las emisiones globales de GEI a los niveles requeridos para mantener el calentamiento del planeta por debajo de los 2°C en este siglo, el costo para los países en desarrollo de adaptarse al cambio climático será de dos a tres veces más alto que la meta establecida por el fondo.

Para Sandra Guzmán, del Grupo Latinoamericano de Financiamiento Climático para América Latina y el Caribe (GFLAC), no se trata solamente de recursos, sino de cómo utilizarlos de forma efectiva y con una buena gobernanza, que es parte de lo que discute en Lima. Según Guzmán, no todos los fondos creados para atender el cambio climático alcanzan los objetivos porque cada vez es más costoso atender el cambio climático.

Actualmente el Fondo de Adaptación de Naciones Unidas, con un contenido de $265 millones, está apoyando a países en desarrollo que son partes del Protocolo de Kioto y resultan particularmente vulnerables al cambio climático. Costa Rica es uno de los cinco países del mundo que ha logrado acceder a la mayor cantidad ($10 millones) del fondo. 

Un total de 40 proyectos seleccionados de una convocatoria efectuada a nivel nacional, se beneficiarán de estos fondos cuando ingresen al país el próximo año y para un periodo de ejecución de cuatro años, según informó Fundecooperación, el ente acreditado por el Fondo de Adaptación en Costa Rica.

Para evitar que el mundo se caliente más allá del límite de los dos grados centígrados, hay que actuar. De acuerdo con Jorge Familiar, Vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, la región debe estimular el uso de energía renovable para reducir las emisiones de carbono y debe llevar a cabo innovaciones como la agricultura climáticamente inteligente “para gestionar los riesgos climáticos y asegurar la seguridad alimentaria, promoviendo el potencial de la región como granero del mundo”. El costo de no actuar es simplemente muy alto.

 

Originalmente publicado en El Financiero de Costa Rica