Children are an example at UN climate summit

Youth protest for climate action  during COP25. Credit: John Englart/Climate Action Network
Yuca Pelá
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Madrid, Spain

Children are an example at UN climate summit

While the adults involved in negotiations at this year's United Nations climate change summit failed to deliver any concrete resolution in the fight against climate change, children and youth from around the world raised their voices and shared experiences to find solutions for the planet. María Clara Valencia has the following report in Spanish from Madrid.

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Mientras al final de la cumbre de Madrid (COP25) los adultos fallaron en acordar acciones para enfrentar el cambio climático, los niños, niñas y jóvenes levantaron la voz y se convirtieron en ejemplo.  Cientos de periodistas intentaron seguirle los pasos a Greta Thunberg durante el encuentro intentando captar cualquier frase que les ayudara para titular, pero así no es el juego... Distintos niños y niñas y no solo Greta han reclamado protagonismo en el evento ambiental. Greta, mientras hizo un llamado a la humanidad para que se atienda la emergencia climática como la emergencia que es, también se esforzó por cederle la voz a pequeños de Latinoamérica, África y Asia y usó su protagonismo para llamar la atención sobre la necesidad de escuchar a los jóvenes y a los pueblos originarios que han sido históricamente silenciados. Muchos periodistas insistieron en centrar la atención en ella, como si fuera su imagen y no el contenido de sus palabras ni el reclamo colectivo de los jóvenes que están viendo amenazado su futuro, lo que importara.

Greta marchó protestando por las calles de Madrid y se hizo presente en algunos eventos puntuales, pero muchos otros niños y niñas circularon permanentemente entre los corredores buscando que su voz se escuchara y escuchar. Por eso durante la cumbre se crearon espacios para ellos en los sectores alternos de las ONG, para que jugando exploraran sobre la situación del planeta. Con actividades, concursos y videos, ellos parecían estar mucho más atentos que los representantes de los países, quienes este año se han quedado empantanados en la toma de decisiones para la acción que es urgente. Los niños, por el contrario, si llegaron pensando en cómo llevar el mensaje y en cómo actuar sin más dilación.

Es el caso de Lucia y Juan Diego, dos niños madrileños de 11 y 7 años, respectivamente, que además de acoger en su casa a un activista ambiental durante el encuentro, recorrieron los stands, escucharon charlas y se enteraron de cosas que son nuevas para ellos. “Yo no sabía que las mujeres de la selva tienen problemas y que necesitan nuestra ayuda. Ahora le voy a contar a mis amigos”, me dijo Lucía.  Juan Diego, por su parte, habló de la importancia de marchar y de manifestarse, como lo hizo el pasado viernes 6 de diciembre junto con su familia en la gran marcha del clima que se llevó a cabo en la ciudad, para decir que el cambio climático les preocupa y que es un problema serio.

Alexandria Villaseñor vino desde Nueva York. Ella hace parte del movimiento juvenil ‘Viernes por el Futuro’ (Fridays for Future) que reúne a miles de jóvenes de todo el mundo cada semana a protestar contra la falta de acción ante la crisis climática. “Llevo un año protestando. Los jóvenes del mundo se están tomando las calles mientras los gobiernos continúan destruyendo nuestro futuro”, dijo.

Licypriya Kangujam, de 8 años, considerada una de las activistas ambientales más jóvenes del mundo, llegó desde la India para vigilar a los negociadores y manifestarse porque los líderes mundiales están centrados en pelear entre ellos y no en buscar soluciones a largo plazo para proteger el medio ambiente. Enfatizó en la cantidad de dinero que se está gastando en las guerras en vez de dedicarlo a salvar el planeta. “Millones de personas están sembrando árboles para salvar el planeta, pero algunos están destruyendo este lugar hermoso, nuestro futuro y las esperanzas y sueños de miles de niños como yo… exigimos acción”, destacó.

Por los mismos corredores, los jóvenes de distintas nacionalidades discutieron alternativas para resolver la crisis climática. Naira Rojas, de México, vino a compartir su experiencia como promotora forestal comunitaria. “Estamos en proceso de empoderamiento, queremos conservar nuestros hermosos paisajes. Estamos trabajando con la hoja de pino y en el cuidado del suelo para evitar la degradación”, comentó a la vez que alertó sobre la pérdida de diversidad de las plantas medicinales debido al aumento de la temperatura.

 Desde Colombia, Héctor, de 25 años de la comunidad indígena amazónica Yacuna, viajó para denunciar los asesinatos a los que están enfrentados indígenas y demás líderes sociales y ambientales en el país. Mas de 160 indígenas han sido asesinados en Colombia desde 2016, de ellos unos 136 sucedieron en el último año y medio, durante el gobierno del presidente Iván Duque.

“No Tenemos el territorio para crecer y aportar con proyectos productivos. Somos líderes, pero nos están criminalizando y nuestros derechos están siendo violentados hoy. Nuestros líderes y lideresas están siendo asesinados, por eso queremos que escuchen a los jóvenes indígenas”, dijo Héctor en un evento organizado por la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica).Para hacerle frente a las crisis actual, destacó las iniciativas de formación que están sucediendo en la amazonia, como a la escuela de formación política de la Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (Opiac) que les permite a los jóvenes de distintas comunidades fortalecer los conocimientos y lenguas propias del territorio, la formas de conservación indígenas y explorar los caminos ancestrales.

Las plumas en la cabeza de su traje tradicional llamaron la atención de unos niños madrileños que recorrían los corredores del evento. Ellos no tuvieron problema en hacer preguntas y se acercaron a Héctor a escuchar con atención y sorpresa... así entre Héctor y los madrileños se creó un intercambio de saberes que acercó la selva y la ciudad. Ambos aprendieron... Los jóvenes y niños que estuvieron presentes en las COP25 saben que el cambio climático les compete a todos, que es urgente, que hay que compartir ideas y que hay que actuar. Los adultos, por el contrario, se quedaron a mitad de camino en la toma de decisiones.

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